+35% de demanda en enoturismo: lo que realmente está comprando el viajero

Enoturismo · Experiencias
Escrito por Bárbara Martínez Blanco · Tiempo de lectura: 3 minutos

La demanda de actividades de enoturismo ha crecido más de un 35% en el último año. La cifra es buena noticia para el sector, pero lo interesante no es el dato: es lo que hay detrás. El viajero de 2026 ya no quiere «visitar una bodega». Quiere vivir algo que no pueda replicar en ningún otro lugar.

Bodegas como Otazu lo han entendido bien, integrando arte, sonido y narrativa sensorial en sus visitas. No venden una cata: venden una experiencia que se recuerda durante años, y que se comparte con quien no estuvo allí.

El vino como pretexto, la emoción como producto

Esto es algo que repito mucho en mi trabajo con marcas y destinos: el vino rara vez es el verdadero producto. El verdadero producto es la conexión emocional que se construye alrededor de él. Un paisaje, una historia familiar, un instante de silencio compartido entre desconocidos que brindan juntos.

«El enoturismo que triunfa no enseña vino. Diseña recuerdos.»

Una oportunidad para marcas, hoteles y destinos

Las regiones con identidad agroalimentaria sólida —Ribera del Duero, Rioja, Jerez— están respondiendo con experiencias cada vez más íntimas, sostenibles y personalizadas. Para cualquier marca de lujo, hotel o destino gastronómico, esta es una oportunidad real de diferenciación: dejar de vender visitas y empezar a diseñar experiencias irrepetibles.

¿Quieres llevar esta mirada a tu marca o evento?

Diseñemos una experiencia donde el vino no sea solo una copa, sino una historia que se recuerda.

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