Desde una habitación de un parador

«Desde una habitación de un parador»

La vida me regalo una segunda oportunidad y como soy agradecida decidí que era el momento de cogerla y vivir. Me monte en ese tren que no sabía dónde me llevaba y sentí que sería un destino que me devolvería a la que era. Y así fue como día a día, semana tras semana, mes a mes fui recuperando cada uno de mis de puntos de apoyo tan recordados y a la vez olvidados… Y si volví con la seguridad de aceptarme tal como soy y sobre todo con la tranquilidad que te va dando la experiencia y la madurez.

Porque es muy fácil caer y lo difícil es volver a levantarte, crear cada uno de los escalones donde un día te habías apoyado antes con tanta facilidad y ahora cada uno de ellos había dejado de tener esa fuerza para sujetarte. El ser humano no somos conscientes de la fortaleza que tenemos hasta que la perdemos. Hasta que tocamos fondo y de repente te das cuenta que cuando te miras en el espejo no te reconoces, no reconoces a la persona que aparece reflejada. Que probablemente ya no seas tú misma y tengas que volver a conocerla desde lo más profundo de tu alma.

Creo que ha sido de las cosas más difíciles con las que he tenido que lidiar a lo largo de mi vida, con esa parte que era tan yo y a la vez tan desconocida. Y cuando un día decides que ya no puedes más, que se acabó, que hay que retomar todo y cada uno de los puntos de tu vida, que la mochila que llevas pesa tanto y ya no te deja avanzar. Al más estilo María Jiménez con “Su acabo”, te lanzas a crear de nuevo esa escalera, esos peldaños para poder subir  de nuevo a la superficie y tomar aire. Cuando vuelves la vista atrás solo puede pensar en cómo estabas,  como estas ahora mismo, sobre todo te empiezas a valorar mucho más y ves lo valiente que has sido por poder volver.

Si, esto es como lo de la película de Almodóvar, es “Volver” con la conciencia plena de tu realidad, que muchas cosas ya no serán las mismas y si habido una buena cimentación con el paso del tiempo volverán a ser lo que eran, es más creo fervientemente que serán mejor.

Y aquí estoy en la habitación de un Parador, con Segovia bajo mi terraza y un atardecer que casi me deja sin palabras,  arrancando una nueva andadura que me llena de felicidad y por fin puedo decir que soy muy feliz. Y no me canso de agradecer esta segunda oportunidad y sobre todo de este momento de lucidez, que me hace desarrollar mi creatividad a su máxima exponencia y embarcarme de nuevo en muchos proyectos, que llevaban años barruntándome por mi cabeza, tomando forma y fondo por fin en un nuevo formato. Cuando pienso en todas estas cosas y en todos los momentos vividos a veces me entra un escalofrío por la espalda, de repente miro lo que hay ahora mismo a mi alrededor y solo puedo agradecer a la vida por ser y estar.

Hoy es 22 de Noviembre y el @barbireando toma forma de blog y no puedo dejar de sonreír.

Acompañarme en esta nueva aventura, viviendo experiencias y momentos conmigo!

 

Desde una habitación de un parador