Vendimia, vino e historia en la cuna del amontillado.

Montilla, en pleno corazón de Córdoba, es uno de esos destinos que parecen estar esperando el otoño para mostrar su mejor cara. La ciudad respira vendimia, huele a vino y ofrece un patrimonio histórico y cultural que sorprende a cada paso.
Durante los fines de semana de septiembre y octubre, Montilla se convierte en un escenario vivo con una programación en torno al vino, la gastronomía y la tradición. Y es que aquí, en la cuna del amontillado, el enoturismo se disfruta con los cinco sentidos.
Un alojamiento con historia en el centro de Montilla
Para esta escapada elegí La Casa del Gallo, un alojamiento en pleno centro histórico con dos habitaciones (una de matrimonio y otra doble), salón con cocina americana y una terraza maravillosa que se convierte en el mejor balcón durante la Semana Santa.
Lo más especial es su ubicación: justo encima de la mítica Taberna Bolero, un lugar imprescindible para conocer la esencia montillana.
Paseo por el centro histórico
Montilla sorprende por su riqueza cultural y patrimonial. Iglesias, conventos y casas señoriales recuerdan el peso que esta ciudad tuvo en la historia. Grandes personalidades como el Inca Garcilaso de la Vega, el Gran Capitán o Catalina Fernández de Córdoba dejaron aquí su huella.
El centro histórico invita a caminar sin prisa, a sentarse en un banco y dejarse llevar por la espiritualidad y el arte que se respira en cada esquina. Montilla es, sin duda, una ciudad de peregrinación cultural.
Gastronomía con raíces
La primera parada gastronómica fue en Las Camachas, un restaurante neurálgico donde tradición, producto y vino se funden para ofrecer una experiencia inolvidable. Comer aquí es, de alguna manera, viajar en el tiempo y sentir la historia viva de Montilla.
Tarde de bodegas y vino
Por la tarde visitamos bodegas históricas como Pérez Barquero y Alvear, guardianas del vino generoso y del amontillado. En Alvear incluso disfrutamos de una vendimia teatralizada, una actividad que conecta al visitante con la tradición de la tierra.
La jornada continuó en el Túnel del Vino, dirigido por @by_marademiguel, un espacio de cata donde se podían degustar los vinos de Montilla y participar en charlas que enriquecen la experiencia enoturística.
Cena en la Taberna Bolero
La noche nos llevó a la Taberna Bolero @taberna_bolero, un lugar mítico que sigue en pie gracias al cuidado de nuevas generaciones que mantienen la esencia, la calidad del producto y el amor por el vino.
La Toscana cordobesa: Sierra de Montilla
Al día siguiente, la escapada se completó con un recorrido por la Sierra de Montilla, conocida como la Toscana cordobesa. Entre suelos de albariza y viñedos verdes que se pierden en el horizonte, se encuentran lagares familiares que conservan la tradición.
En Lagar de la Primilla
Charo nos abrió las puertas de su casa y de su legado. Allí, rodeados de viñas y barricas, entendimos que el vino en Montilla no es solo un producto, es un patrimonio emocional y cultural.
Montilla: un destino que atrapa
Montilla es vino, historia y emoción. Un lugar que combina patrimonio cultural, gastronomía y enoturismo como pocos. Y en otoño, con la vendimia como telón de fondo, se convierte en un destino imprescindible para quienes buscan vivir el vino con los cinco sentidos.